Todo comenzó en 2010, cuando Susanna Manasse hizo un viaje a Italia que cambió el rumbo de lo que vendría. Diseñadora de origen nórdico, encontró ahí algo que buscaba sin saber que buscaba: la confluencia perfecta entre simplicidad escandinava y maestría artesanal italiana.

De ese encuentro nació Natura Cashmere.

Trabajamos con cashmere de Mongolia Interior, una fibra que no puede imitarse porque depende de un lugar, un clima y una tradición que no existen en ningún otro rincón del mundo. Cada año, en las estepas donde el frío moldea todo, se recolecta a mano la fibra más fina que produce la naturaleza.

Esa fibra llega a talleres del norte de Italia con siglos de oficio acumulado. Ahí se transforma: con hilatura precisa, acabados manuales y un control de calidad que no admite excepciones.

Producimos en pocas unidades porque no buscamos volumen. Buscamos permanencia.

Cada pieza Natura Cashmere está pensada para durar más que una temporada, para combinarse con todo y para mejorar con el tiempo. No seguimos tendencias porque creemos que la elegancia verdadera no las necesita.